26 abril 2010 Medio Ambiente, Noticias, Paraiso Natural

El retroceso de los glaciares ecuatorianos

Tal vez una de las manifestaciones más contundentes del cambio climático sea el evidente retroceso de los glaciares. En casi todo el mundo, el estado de estas masas de hielo son alarmantes. Hoy nos dedicamos a los glaciares de Ecuador. Un estudio realizado por el glaciólogo Bolívar Cáceres que fue difundido recientemente, determinó que las masas heladas de de ese país perdieron el 40% de su superficie entre 1956 y 2006. Los expertos expresan su preocupación, pero no se animan a especular sobre la cantidad de años que los hielos seguirán coronando los volcanes de la zona.

A partir de la década de los ’80 el proceso se aceleró considerablemente, hecho que coincide “con lo que está pasando con los glaciares tropicales en otras partes de América del Sur y del mundo”, según afirma el ecuatoriano Cáceres. Por encima de los 5.000 metros, los glaciares tropicales son particularmente sensibles a los períodos cíclicos de las corrientes del Niño (cálida) y de la Niña (fría y con mayores precipitaciones). Según Bernard Francou, un glaciólogo del Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo, en los últimos meses la zona ha sufrido el índice más bajo de precipitaciones de los últimos 40 años, acompañado por temperaturas más altas que lo habitual.

Los cambios anuales en los hielos se pueden explicar por los ciclos El Niño/La Niña pero el retroceso de los glaciares en las últimas décadas tiene una sola explicación: el cambio climático. Así lo confirma Mathias Vuille, climatólogo de la Universidad de Albany, Estados Unidos, quien junto con otros especialistas pudo comprobar un aumento de más de medio grado en la temperatura del aire en los últimos 70 años. Otro experto dedicado a este problema es Marcos Villacís, de la Escuela Politécnica Nacional, que junto a su equipo estudia la influencia del agua proveniente de los glaciares en el suministro del agua a Quito, la capital de Ecuador. El investigador concluyó que la cantidad no es tan significativa en la ciudad como se creía, pero alertó que es fundamental para las praderas de altura, conocidas como páramos. Allí el porcentaje de agua suministrada es de entre un 20% y un 35%.

Todos queremos seguir admirando la belleza natural que nos regalan los hielos ¿eternos?. Pero como se desprende de todos los estudios realizados en la región, el retroceso de los glaciares y su eventual desaparición, traería consecuencias desastrosas para el normal desarrollo de la vida.

Los científicos siguen alertando y los gobiernos “ignorando”. El calentamiento global no urge a nadie que tenga poder de decisión en el mundo. Deberían escuchar a Villacís cuando dice que “sabemos que va a haber más demanda de agua a medida que aumenta la población. Pero no sabemos cómo el cambio climático y la menor disponibilidad de agua de los glaciares va a afectar la capacidad de los páramos para absorber y brindar agua”. Por ahora, los reclamos de los que saben se pierden en el aire. Y nadie se ruboriza.

Vía | BBC

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