18 julio 2016 Enfermedades

Perro

Ya dijimos en un artículo anterior que los perros pueden sufrir las mismas enfermedades que los seres humanos. No en vano, muchas de las recomendaciones que se siguen con nosotros también se les aplican a ellos. Una de las dolencias que más problemas pueden llegar a dar es la epilepsia. Una enfermedad con la que es necesario tener mucho cuidado, y que requiere de una serie de precauciones con el fin de evitar problemas mayores.

La epilepsia en los perros suele ser un problema hereditario que, no obstante, es más común en algunas razas como el Pastor Alemán o el Caniche. Por lo general, los primeros ataques epilépticos suelen suceder cuando el animal tiene una vida de entre seis meses y cinco años. En muchas ocasiones desconocemos lo que hay que hacer. En el caso de observar un ataque epiléptico, lo mejor es conservar la calma, tumbar al perro (sin sacarle la lengua) y esperar a que se recupere. Eso sí, tendréis que seguir el tratamiento que recomiende el veterinario.

Los ataques epilépticos suelen tener varios grados de intensidad. Por ejemplo, si el perro se muestra más nervioso de lo normal, podría ser una señal. Tened en cuenta que los ataques durante menos de uno o dos minutos. Después del suceso, el animal quedará cansado y desorientado. La enfermedad es incurable, por lo que deberéis hablar con el veterinario con el fin de que os indique los mejores consejos a seguir. En el caso de que las situaciones sean graves, se aplica un tratamiento basado en medicamentos.

Aunque la epilepsia sea una de las enfermedades más difíciles de tratar, os recomendamos que mantengáis la tranquilidad y seáis prevenidos. De esta forma, al menos, podréis evitar males y sustos mayores.

Vía | Cesar’s Way
Foto | PublicDomainPictures – Petr Kratochvil

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