13 septiembre 2009 Bioficha, Curiosidades, Salvajes

puma

Casi todos los animales que viven en las montañas le tienen miedo a los pumas, quien la recorre por todas sus direcciones. A la menor señal que advierte su presencia, la cabra corre hacia su refugio, el carnero montaraz y el wapiti también huyen por más que cuenten con importantes ornamentas, el castor será aplastado con solo un golpe de su pata, lo mismo que lo aplastaría la caída de un árbol, y está perdida la cierva que reciba sobre su lomo esos 80 kilos que le caerán encima desde una rama baja, método de ataque favorito del puma.

Sólo el perezoso puerco espín y la mofeta tienen medios para defenderse de sus ataques. El primero tuerce la cola y la nariz del puma se convierte en una pelota de espinas, de las que no puede sacarse de encima el animal. Después de haber tenido algo que ver con el puerco espín, el puma estará algún tiempo sin poder comer.

El sistema de las mofetas es menos peligro, pero afecta a la soberbia del puma, quitándole todo placer de cazar. La mofeta se empina sobre sus patas delanteras, levanta la cola y el espantoso olor llena las narices de su enemigo.

El puma es uno de los animales más hermosos del mundo. Cuando vagabundea, su cuerpo flexible se alarga y sus músculos contraídos se dibujan perfectamente debajo de la piel. Cuando se recoge sobre sí mismo y se queda inmóvil antes de saltar, sus enormes patas se muestran juntas debajo de su cuerpo, se alarga su lomo, luego se distiende y en tres saltos, dos largos y uno corto, se deja caer sobre la espalda de la victima.

Entre los grandes animales de la montaña, el puma es el mejor atleta. No midiendo más de 65 centímetros se desliza fácilmente por debajo de las ramas y de los troncos caídos, lo que supone gran ventaja en sus correrías por el bosque. Su cuerpo flexible, todo músculos puede estirarse hasta alcanzar dos metros de longitud y a veces más. Si su carrera es menos rápida que la de la cierva, no importa, ya la alcanzará en un terreno donde sus anchas patas se distienden, al paso que se hunden las pezuñas finas de su presa. Tomando carrera, el puma puede saltar 9 metros de anchura y 12 metros si es desde una rama de un árbol. Puede lanzarse desde 18 metros en el sentido vertical y caer sobre sus patas, perfectamente acondicionadas para amortiguar el choque.

Fuente | Revista Genios

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