22 diciembre 2016 Salvajes

topillo

El Programa Antídoto, una iniciativa formada por 9 organizaciones dedicadas a la protección del medio ambiente entre las que se encuentran Ecologistas en Acción, WWF y GREFA, ha denunciado el uso continuado de la bromadiolona como veneno para acabar con las poblaciones de topillo campesino (Microtus arvalis) en Castilla y León. Este es un compuesto que se está utilizando para acabar con las “plagas” de estos pequeños roedores y que sin embargo su uso ha sido sido excluida del registro oficial de productos fitosanitarios del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA).

Esta sustancia causa graves daños al medio ambiente y la fauna, ya que como casi todos los venenos actúa indiscriminadamente y afecta a especies animales de todo tipo. “La bromadiolona es un veneno rodenticida muy persistente en el medio natural: transcurridos más de trescientos días desde su ingesta por un roedor, la concentración en su organismo solo se reduce a la mitad. Este hecho ocasiona una cadena de envenenamientos en los depredadores de roedores, como es el caso del milano real, especie catalogada en España como “En peligro” y cuya principal población invernante mundial se encuentra en Castilla y León”, señalanan desde Programa Antídoto.

Para estas ONG naturalistas el uso de venenos, y en concreto este, dista mucho de ser util como método para controlar las plagas de topillos. “En la plaga de 2007 los estudios confirmaron que las poblaciones de topillos decayeron igualmente y en iguales periodos de tiempo en las zonas tratadas con rodenticidas que en las no tratadas” y recuerdan que esta situación se ha repetido “al menos en 2011 y 2014”. Desde Programa Antídoto consideran que sería mucho más efectivo para combatir estas plagas el uso de técnicas alternativas, como reforzar las poblaciones de los depredadores del topillo campesino en estas zonas.

“Buena parte de los problemas actuales con los roedores agrícolas podrían solucionarse con las técnicas alternativas. Sin embargo, estas medidas apenas se están aplicando. Ni se ha dado prioridad a la lucha biológica, es decir, a fomentar los depredadores naturales de los roedores y sus hábitats para que las poblaciones de los primeros sean más estables y abundantes, ni se están utilizando técnicas de manejo de cultivos como el labrado de las alfalfas que superen los umbrales de riesgo y otras”, concluyen.

Fuente | GREFA
Fotografía | Wikimedia Commons

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