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El pico carpintero

24 marzo 2010

picocarpintero

En el coro de voces animales que saludan la llegada del día se destaca con precisión el claro tac-tac-tac del pico carpinteo. Los primeros rayos del sol calientan la corteza y los insectos que allí viven: ha llegado el momento para que el pico ejerza sus talentos de taladrador de madera.

Para esto es preciso trepar a lo largo de un tronco con sólo sus patas traseras (ya que las de adelante son alas). No tiene manos para sostener una punta un clavo, no tiene brazos para golpear con un martillo, y sin embargo, ha de hacer un agujero, manteniéndose al mismo tiempo en equilibrio a dos centímetros del lugar que ha de alcanzar.

Esta operación que nos resultará imposible a nosotros, la realiza un pájaro de modo sencillo y sin ningún esfuerzo aparente.

El pico carpintero tiene dos dedos vueltos hacia adelante y otros dos hacia atrás, lo que sirve para agarrarse a la corteza rugosa, poco más o menos, como si tuviese una mano provista de dos dedos pulgares oponibles. La cabeza es la que va y viene como un martillo, y el clavo –en este caso el pico- está fijado al extremo de este martillo.

La cola es el punto de apoyo que mantiene el equilibrio de todo el conjunto por medio de sus fuertes plumas apoyadas en el tronco. De esta forma, todo el cuerpo de esta ave se convierte en una verdadera herramienta perfectamente adaptada a sus fines.

El pico cerrado tiene la forma de una cuña, algunas veces embotada en su extremo. Puede golpear con recios picotazos que hacen volar las virutas, o vibrar como una taladradora excavando pequeños agujeros redondos, necesarios para tantear la corteza y descubrir los insectos que allí se ocultan.

Este trabajo de perforación exige un pico particularmente afilado y resistente: el extremo del pico del pájaro carpintero está tallado a modo de formón de carpintero con corte vertical, y su solidez está a prueba de todas las sacudidas que el ave le imprime.

Pero semejante pico, por otra parte no podría ser al mismo tiempo un buen par de pinzas para atrapar insectos. Para remediar este inconveniente, la lengua del pico carpintero está articulada por una especie de resorte largo de dos ramas, las cuales dirigidas hacia atrás, se arrollan por una y otra parte del cráneo para volver a unirse en su parte superior un poco por encima de la cavidad del ojo. Cuando esta lengua bien articulada sale despedida lejos, fuera del pico, una gota de saliva pegajosa se deposita al extremo de la misma. Larvas y hormigas se adhieren a esta gota y en menos que se dice desaparecen en la garganta del pájaro.

Fuente | Maravilla de la Naturaleza

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