26 abril 2017 Peligro de extinción, Salvajes

osopardo

Los osos pardos del cantábrico continúan su lento proceso de recuperación de la especie. A lo largo de los últimos años su número se ha ido estabilizando hasta alcanzar un leve crecimiento. Actualmente, el último censo realizado sobre la especie en España en 2015 revelaba que existían alrededor de 250 ejemplares de esta especie. A día de hoy, los investigadores creen que este número es mayor.

Este aumento lento pero constante ha permitido al oso pardo abandonar la fase de “estado crítico” evitando de momento la fase más crítica para la desaparición de la especie, aunque eso no significa que este fuera de peligro. El aumento de estas poblaciones es positivo pero entraña un riesgo, ya que tarde o temprano la presencia de estos animales entrará en conflicto con los seres humanos.

Una problemática sobre la que el representante de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero. ha querido advertir. “Se verá en función de cuantos ejemplares pueda tolerar la cordillera sin que se generen problemas de convivencia con los núcleos de población humana”, ha señalado. Y es que como ha ocurrido con el lobo, la recuperación del oso pardo tarde o temprano iniciará un conflicto con los ganaderos, en este caso los apícolas, que se estima que serían los principales perjudicados.

A pesar de todo, Palomero destaca que para llegar a dicha situación todavía queda tiempo ya que “aún caben más en las montañas”. Además, el oso pardo podría extenderse a otras provincias como Zamora, Burgos y Orense donde ya han comenzado a internarse algunos ejemplares de osos jóvenes que van en busca de nuevos territorios.

Fuente | 20 Minutos
Fotografía | Neusitas

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