11 agosto 2009 Curiosidades, Noticias

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Era uno de los primatólogos españoles más conocidos ya que fue el ‘descubridor’ de Copito de Nieve, el gorila albino símbolo de la ciudad de Barcelona. Aunque para sus colegas fue más importante por sus aportaciones al campo de la etología (ciencia que estudia el comportamiento animal) como por su dilatada labor científica.

Fue un autodidacta puro y duro, se inició el solo en la etología y la antropología durante una estancia en Guinea Ecuatorial entre los años 1940 y 1969 donde inició sus investigaciones de campo.

En 1966, unos indígenas llevaron al centro Ikunde, donde él trabajaba, un pequeño gorila albino que se encontraba en un estado de salud lamentable. Sabater Pi ayudó en la recuperación del aimal y posteriormente lo trasladó al Zoo de Barcelona donde llegó a convertirse en el icono del parque y de toda la ciudad.

En 1972, Sabater Pi recibió una beca de manos de National Geographic para continuar sus estudios sobre primates en Ruanda, donde estudió gorilas de montaña junto a la zoóloga Diane Fossey. En 1976, se incorporó como profesor en el Departamento de Psicología de la Universidad de Barcelona donde introdujo por primara vez la etología como nueva ciencia.

Sabater Pi siempre consideró el hallazgo de Copito de nieve como una anécdota más dentro de su labor de investigación ya que para él, su aportación más destacada fue el descubrimiento de las capacidades culturales de los chimpancés. Esto fue gracias al descubrimientos de unos bastones de unos 40 centímetros que utilizaban los simios a modo de ‘arma’. Este descubrimiento le mereción un artículo en la prestigiosa revista ‘Nature’.

El prestigioso primatólogo recibió durante su carrera numerosos galardones como la Medalla de Oro al Mérito Científico por el Ayuntamiento de Barcelona y la medalla Narcís Monturiol. Además fue investido doctor ‘honoris causa’ por la Universidad Autónoma de Barcelona y la Autónoma de Madrid.

Sabaert Pi había donado todo su archivo personal a la Universidad de Barcelona, de la cual era catedrático emérito. Este archivo contenía más de 2.000 dibujos, acuarelas y apuntes de gran interés científico. Además de numerosos libros, revistas y objetos etnológicos procedentes de África.

Desde Faunatura nuestro más sentido pésame a los familiares y amigos, así como a toda la comunidad científica por la gran pérdida. Esto nos demuestra que en España también tenemos científicos de renombre que debemos cuidar y admirar como podrían ser Sabater Pi o Margalef por citar algunos de los más ‘próximos’ para mí.

Vía | ElPais.com

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  1. Bitacoras.com 11 agosto 2009

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