2 octubre 2015 Noticias

Ovejas

El otoño ya está aquí, lo que significa que la naturaleza está cambiando. Las hojas de los árboles, por ejemplo, están cayendo, mientras que algunas especies de animales se preparan para hacer frente al frío, incluso hibernando si es necesario. La pregunta es ¿cómo saben los animales cuando deben comenzar a adaptarse a este tipo de situaciones? Ahora tenemos la respuesta: tienen un reloj estacional que les indica cuando deben tomar cartas en el asunto.

Un equipo de las universidades de Manchester y Edimburgo han llevado a cabo un estudio gracias al que han podido identificar la presencia de células especializadas en proporcionar un calendario interno en los animales. La estructura en la que se encuentra, llamada “pars tuberalis“, está situada en la glándula pituitaria. La función de las células no es otra que la de indicar a los animales la presencia de las diferentes estaciones. Su actividad cambia durante el año, produciendo diferentes proteínas en las sucesivas estaciones, indicando a su vez cuando llegará un determinado momento.

El funcionamiento de estas células responde al instinto de supervivencia de los animales, ya que les permite predecir los cambios que habrá en el entorno, aumentando las posibilidades de sobrevivir a los peligros que habrá. Un ejemplo: si una especie prevé que en su zona no habrá suficiente alimento, el “calendario” le avisa para que lo tome en cuenta.

Andrew Loudon, autor principal del estudio, ha explicado lo siguiente:

Algunos animales hibernan durante el invierno y otros centran el tiempo de apareamiento en esta época para poder dar a luz en primavera, cuando habrá más alimento. El descubrimiento nos ayuda a conocer más a fondo el funcionamiento interno de las especies.

Dave Burt, de la Universidad de Edimburgo, ha afirmado que el reloj estacional encontrado en las ovejas “es probablemente el mismo que está en todos los vertebrados“. Tiene la misma lista de piezas, por lo que incluso se podría trasladar a los seres humanos. Todavía es pronto para sacar conclusiones, aunque no se debería descartar la posibilidad de que nosotros también tengamos este reloj.

El descubrimiento de las ahora conocidas células es extremadamente importante. Hasta ahora no se conocía la forma que tenían los animales de conocer los cambios de estación. Su funcionamiento no se ha concretado, pero por lo menos podemos saber que es el propio cuerpo el encargado de avisar a los animales acerca de las nuevas épocas que se avecinan.

Vía | The University of Manchester
Foto | Pixabay – vdcmarc

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