17 noviembre 2011 Curiosidades, Medio Ambiente

Las civilizaciones griega y romana contaminaron el Mediterráneo
Hace casi tres mil años, en pleno auge de las civilizaciones griega y romana, las aguas del Mediterráneo ya sufrían los ataques del hombre. Aún no llegaban cruceros ni había vuelos baratos a Roma o Atenas, pero durante aquellos siglos, aconteció un importante desarrollo en el sector de la minería. El Mare Nostrum era el destino de restos de metales pesados (cobre, plomo y arsénico).

Los datos han podido ser extraídos gracias a los sedimentos hallados en las praderas de posidonia oceánica, localizadas en las costas de la provincia catalana de Girona. Debe tenerse en cuenta que Tarragona y Ampurias eran dos grandes ciudades en aquel momento histórico.

La antigua Tarraco, actual Tarragona, fue un núcleo de gran importancia durante el Imperio Romano. Fue la capital de la provincia Hispania Citerior o Tarraconensis y una de las cecas romanas encargadas de acuñar monedas. Ha de señalarse que uno de los principales intereses de Roma, en el territorio de la actual España, fue la explotación de la ingente riqueza mineral de la región.

Ampurias fue una ciudad griega y romana, localizada en lo que hoy es el Alto Ampurdán. El núcleo fue abandonado en la Edad Media. Actualmente, sólo existe el pueblo de San Martín de Ampurias. Como Tarraco, en Ampurias se acuñaron muchas monedas de cobre. Tal vez, algunos de los restos hallados en las posidonias gerundenses pertenecieron a aquella industria.

Desde aquel momento de la historia, el Mar Mediterráneo no ha dejado de ser agredido y envenenado por la mano de los seres humanos. Hace trescientos años, los niveles de contaminación aumentaron de forma escandalosa. La culpable fue la revolución industrial.

Un dato para pensar: hoy día, el arsénico alojado en el Mediterráneo es mil veces superior al nivel que puede considerarse normal. Los índices del plomo en las aguas del Mare Nostrum no son menos preocupantes.

Vía | Público
Foto | Flickr-Beatxm

Comentarios

1 comentario
  • Jose

    Es una pena. Una fuente de riqueza tan enorme y que la echemos a perder. Parece que como se arrojan y desaparecen no ha pasado nada. Hay que hacer campañas, concienciar a los niños, jóvenes, mayores para que no arrojen objetos al mar y si ven alguno, que lo recojan.

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  1. Bitacoras.com 18 noviembre 2011

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