11 noviembre 2015 Noticias, Paleontología, Salvajes

Protocinctus Mansillaensis

Gran parte de la historia del planeta es todavía un completo misterio. Sí, conocemos bastantes fragmentos y los últimos descubrimientos están ayudando a conocer más información. Sin embargo, si queremos saber cómo era el estilo de vida de las especies más antiguas, tendremos que seguir trabajando con los medios existentes. Los fósiles, por ejemplo, están permitiendo obtener información sobre muchos aspectos de los métodos que utilizan los animales para sobrevivir. Hace millones de años, claro.

La última información viene de la investigación de un grupo de paleontólogos españoles, en colaboración con científicos de Reino Unido. Gracias al fósil del llamado “Protocinctus Mansillaensis“, un animal extinto con un tamaño de algo más de dos centímetros, y considerado como uno de los equinodermos más antiguos del mundo, se ha conseguido obtener información sobre el modo de vida y la alimentación de la especie hace 510 millones de años.

El propio fósil fue encontrado por Samuel Zamora, investigador perteneciente al Instituto Geológico Minero de España, hace más de diez años en las rocas cámbricas de Moncayo, Zaragoza. Enseguida se pusieron en marcha varios estudios.

Los resultados han sido publicados en Proceedings of the Royal Society B. Para llevar a cabo todas las operaciones necesarias, los fósiles fueron escaneados en 3D, reconstruidos gracias a ordenadores, y sometidos a diferentes tipos de simulaciones de dinámica de fluidos. Los mapas creados han permitido conocer que los primeros equinodermos se alimentaban haciendo pasar el agua por la boca de manera activa, mientras capturaban el alimento gracias a una faringe interna. Completamente diferente a los métodos que utiliza la especie hoy en día.

Imran Rahman, uno de los autores del trabajo, ha explicado que “los humanos y otros vertebrados son una parte del grupo de los deuteróstomos“. En el mismo se incluyen las estrellas de mar y los gusanos de bellota.

Es evidente que la información nueva es escueta, aunque es necesario tener en cuenta que ya de por sí se trata de un aspecto muy importante del que apenas sabíamos nada. La pregunta es: ¿se podrá obtener más información sobre los equinodermos que existían hace millones de años? Es posible.

Vía | The Royal Society

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