31 octubre 2016 Salvajes

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Tanto como la cotorra argentina (Myiopsitta monachus) como la cotorra de kramer (Psittacula krameri) son dos de las especies invasoras más problemáticas y extendidas por toda España. Se estima que de las primeras hay más de 20.000 ejemplares y de las segundas alrededor de los 3.000 según los datos del último censo realizado por SEO/BirdLife. A pesar del negativo impacto en los ecosistemas y la economía que suponen estas dos especies, desde las administraciones no se están tomando medidas para poner freno a la expansión de estas aves.

A pesar de que las responsabilidades en esta materia están definidas, las comunidades y ayuntamientos se “pasan la pelota” los unos a los otros para eludir poner en marcha las medidas de control necesarias. “Las comunidades autónomas poseen toda la información sobre el número de cotorras asentadas en su territorio y tienen la obligación de elaborar planes para el control y erradicación de esta “incómoda presencia”, en cumplimiento con el Real Decreto sobre Especies Exóticas Invasoras”, ha señalado Nicolás López, técnico del área de Conservación de SEO/BirdLife.

A pesar de que los Ayuntamientos ponen en práctica algunas medidas de control, como la poda de árboles o la retirada de nidos, no son lo suficientemente efectivas como para frenar el avance de las cotorras. “Una solución poco eficaz” para Nicolás López que señala que las cotorras “volverán a construirlo en cuanto les sea posible“. Para él, la solución ideal consistiría en “extraer a las cotorras del medio natural” lo que se traduce en capturarlas por métodos no cruentos para su posterior confinamiento en centros públicos de recogida de animales.

El técnico de SEO/BirdLife ha señalado que la Comunidad de Madrid, “con el problema tan acuciante que tiene, lo único que ha hecho ha sido lavarse las manos e incluir a las cotorras en la orden de veda de caza, cuando precisamente estas aves tienden a anidar en lugares humanizados, donde está prohibido cazar”. Además, señala que el tema se vuelve “peliagudo” cuando se mezcla la necesidad de eliminar una plaga con la presión de los grupos animalistas, contrarios a su erradicación mediante métodos que impliquen la muerte.

Fuente | Efe verde
Fotografía | Wikimedia Commons

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