31 julio 2015 Peligro de extinción, Salvajes

alimoche

Hay algunos animales que son los símbolos de su país, especies que se identifican rápidamente con un territorio o que incluso son representantes de toda una nación, como puede ser el caso del águila calva que identifica a Estados Unidos, el gallo a Francia. España, como no podía ser de otra forma, también tiene animales simbólicos que son parte de nuestro legado y motivo de orgullo, quizá el toro sea con el que más fácilmente se pueda, algo que contribuyó la campaña publicitaria de Osborne en 1956 al poblar las carreteras españolas con su silueta.

En lo que se refiere a fauna salvaje que podría representar a España, el candidato que a todos nos viene a la mente el lince ibérico, el cual ha vivido momentos extremadamente críticos en los últimos años, y que ahora parece que sus poblaciones se han estabilizado, aunque el peligro sigue estando allí. Pero este no es el único caso, ya que hay otras especies representativas como el oso pardo o el urogallo que cuentan con muy pocos ejemplares en libertad, apenas unos 150 en el caso del oso y unos 500 en lo que se refiere al urogallo.

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El principal motivo de la desaparición de estos animales es el hombre, que mediante acciones directas como la caza ilegal y otras indirectas, la destrucción de sus hábitats, ponen en peligro la viabilidad de estas especies. Además, esta es una tendencia que aumenta de forma paulatina e inexorablemente, como demuestra cada actualización de los censos de animales o las listas que recogen los animales en peligro, como la Lista Roja.

Las especies que actualmente se encuentran en peligro crítico en España son las siguientes: alimoche común (Neophron percnopterus), el avetoro común (Botaurus stellaris), el lince ibérico (Lynx pardinus), el oso pardo (Ursus arctos), el Belgrandiella galaica y la Macromia splendebs.

En lo que se refiere a las más que se consideran como más emblemáticas: el lince ibérico (500 ejemplares), el oso pardo (130 ejemplares), el visón europeo (500 ejemplares), el urogallo cantábrico (500 ejemplares), el desmán de los Pirineos (340 ejemplares), el águila imperial (250 parejas), la pardela balear (2.500 parejas) y el lagarto gigante de La Palma (Gallotia auaritae), considerado como extinto.

Casi todas ellas son víctimas de las transformaciones que hemos introducido en el medio ambiente. Unos problemas que a pesar de ser conocidos, parece que somos incapaces de frenarlos y evitarlos, condenando a la extinción de esas especies, incluso aunque se gasten grandes cantidades de dinero para salvarlas. Por otro lado, es imposible no tener la sensación de que en ocasiones no hay una voluntad real de salvar a estas especies.

Vía | Efe Verde
Fotografía | Jorgerubio.es, el coleccionista de instantes.

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