17 noviembre 2008 Noticias, Paleontología

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El ámbar, cárabe o succino (del latín succinum) es una resina vegetal fosilizada proveniente de restos de coníferas.

El ámbar es una sustancia dura, liviana y quebradiza. Se forma de una resina vegetal residual de algunos árboles que data de hace 25 a 40 millones de años y que con el tiempo sufrió un proceso de fosilización formando masas irregulares y extensas dentro de los estratos de arenisca y pizarras arcillosas de la edad terciaria.

El verano pasado se descubrió un yacimiento de ámbar del Cretácico en la región española de Cantabria, en el entorno de la cueva de El Soplao.


Este yacimiento ha resultado ser el más importante de Europa y ha aportado por primera vez, pruebas de cómo se formó esta resina fósil y de qué planta concreta proviene.

Las bolas de ámbar son cápsulas del tiempo en las que suelen encontrarse pequeños invertebrados (por lo general insectos y arañas) que se quedaron atrapados en la resina de los bosques de coníferas hace millones de años, en la época de los dinosaurios.

El ámbar de El Soplao se formó hace 110 millones de años, cerca del mar, y en su interior pueden observarse mosquitos, avispas y otro tipo de insectos y artrópodos, varios de ellos de especies no descritas hasta la fecha, según ha explicado el especialista en insectos fósiles de la Universidad de Barcelona Xavier Delclòs.

Vía | Periodista digital

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