27 noviembre 2008 Curiosidades, Medio Ambiente, Noticias, Peligro de extinción

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Todos los años las flotas pesqueras descartan y devuelven al mar millones de toneladas de organismos marinos, sobre todo por motivos puramente económicos. Entre estos organismos se encuentran especies no comerciales de invertebrados, peces, aves, mamíferos, tortugas, etc., incluso aquellas que están amenazadas y protegidas, e individuos de especies comerciales (juveniles y también adultos una vez que las cuotas de pesca ya se han alcanzado).

Desafortunadamente, los individuos descartados tienen muy pocas probabilidades de sobrevivir, lo que significa que se mueren sin que hayan, en ocasiones, podido reproducirse ni hayan desempeñado completamente su papel dentro de la comunidad marina. Esta práctica también causa otros impactos negativos en el ecosistema: beneficia a las especies depredadoras oportunistas y causa, cuando la concentración de descartes en descomposición es grande, problemas para las comunidades de especies del fondo marino.

Este inmenso e innecesario desperdicio de recursos vivos pone en peligro el futuro de las pesquerías y amenaza el destino de muchos ecosistemas marinos.

En el informe global más reciente (FAO, 2005) se estima que en el período 1992-2001 se descartaron en todo el mundo 7,3 millones de toneladas de organismos marinos al año, lo que representa el 8% de las capturas totales.

Los descartes de algunas pesquerías provocan un gran impacto en el ecosistema. Todos los años, las flotas de arrastre del mar del Norte que pescan lenguado, además de destruir los hábitats marinos, producen 330.000 toneladas de descartes de media por 148.261 toneladas de desembarcos. El problema de los descartes es aun más sobrecogedor si se habla de individuos en lugar de toneladas: el registro de 1996 de las flotas europeas cuya pesca objetivo eran las gambas ‘Crangon’ indica que éstas descartaron 928 millones de sollas, 16 millones de lenguados, 42 millones de bacalaos y 55 millones de merlanes, junto con 75.000 millones de gambas pequeñas.

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Los índices de descarte son muy variables, ya que dependen del tipo de pesquería: la especie objetivo, el arte de pesca usado, la zona o el período, etc., algunas pesquerías presentan índices de descarte totalmente inaceptables. Como por ejemplo las pesquerías francesas de arrastre de aguas profundas en aguas occidentales que han llegado a descartar el 90% de sus capturas. Es decir, solo 1 de cada 10 kilos capturados es aprovechado mientras los 9 restantes son tirados por la borda. Actualmente son muchas las pesquerías que presentan índices de descarte alarmantes.

Dentro de este contexto, el 28 de marzo de 2007, la Comisión Europea presentó el comunicado “Una política para reducir las capturas accesorias y eliminar los descartes en las pesquerías europeas”. Así, ha comenzado el proceso para que todos los implicados aporten y enriquezcan el debate que acabe en la implementación de políticas y usos que aúnen la sostenibilidad de los recursos y su explotación económica.

Las medidas combinadas propuestas por algunos grupos para reducir las capturas accesorias no abordarán con éxito el problema si no se halla un equilibrio entre la capacidad pesquera y los recursos pesqueros. Por ello, urge que la Comisión Europea y los Estados Miembro deben considerar como prioridad adaptar las flotas nacionales como primer paso si queremos paliar los efectos de la pesca a tiempo.

Vía | Comisión Europea

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