7 abril 2011 Noticias, Paleontología

fosil

Un grupo de científicos de Estados Unidos ha conseguido hallar el rastro en el fango de un pequeño insecto volador hace unos 310 millones de años, que aseguran se trataría de la huella más antigua encontrada por lo que a un ser vivo volador respecta. La impresión en una roca sobre la que han trabajado los investigadores era de un cuerpo de unos 36 milímetros de longitud, con alas, que se apreciaba muy levemente. Este hallazgo aporta información sobre la morfología de los insectos en esta etapa en la que escasea el registro fósil.

Los científicos creen que podría pertenecer al orden de los efemerópteros, conocidos como efímeras por su corta duración de vida, al ser tan solo de unos días. Afirman que este hallazgo es de gran interés ya que, además de tener alas, es de tamaño pequeño, dato curioso ya que el resto de los insectos alcanzaban grandes dimensiones debido a la abundancia de oxígeno en la Tierra.


En un artículo publicado por Richard J. Knecht, geólogo de la Universidad de Tufts (EE.UU) y coautor del hallazgo, argumenta que el insecto posiblemente se quedó pegado al barro, pero no logró escapar. Este insecto fue hallado por un joven universitario en el yacimiento fosilífero de la formación Wamsutta que enseñó a sus profesores. Tras desplazarse al lugar, los profesores hallaron impresiones de insectos muy primitivos, cuerpos fosilizados e incluso moldes de sus dos caras la mayoría de nuevos géneros y especies que están pendientes de su revisión científica.

Especialistas en la materia han comentado que son muy pocos los fósiles que se han encontrado en estas circunstancia y que el sueño de quienes se dedican al estudio de los insectos fósiles en encontrar un yacimiento con insectos del Carbonífero inferior para averiguar cómo empezaron a volar.

Vía | El Mundo
Foto | Flickr – ikerpe

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  1. Bitacoras.com 8 abril 2011

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