25 mayo 2009 Curiosidades, Salvajes

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Estamos acostumbrados al mito de que los camaleones cambian de color para camuflarse con su entorno, mito que es completamente falso. La mayoría de ellos presenta tonalidades verdes o pardas, dependiendo de la especie y el hábitat que ocupen, y su sistema defensivo es exclusivamente su lentitud, lo que les hace difícilmente observables. Es cierto que pueden cambiar de color, pero lo hacen para comunicarse entre ellos o expresar un estado de ánimo, adquieren colores brillantes en el cortejo y en las disputas territoriales, y se oscurecen o aclaran según la hora del día o el estado de salud del que gocen.

Existen animales que realmente sí tiene la capacidad de cambiar su coloración a voluntad, capacidad que les puede llevar de unos pocos segundo a varias horas. Por ejemplo podríamos destacar las arañas cangrejo, pequeños arácnidos que no tejen tela y adquieren con un precisión increíble el color de la flor donde esperan a su víctima, o diversas especies de peces planos marinos, que en pruebas de laboratorio han llegado hasta a imitar la coloración de un tablero de ajedrez.

Otras veces sucede que lo que nos engaña es nuestro propio ojo. Las cebras no son blancas con rayas negras, sino al revés. Su pelo es negro pero al blanquearse la punta de la mayoría de su manto, nuestro cerebro da por hecho que el color base es el que vemos más abundante.. Aún es más impresionante el caso del oso polar, que aunque lo veamos blanco, su pelaje es incoloro. Realmente esta formado por tubos huecos que contienen pequeñas burbujas de aire para aislarle del frío, esta extraña combinación refleja la luz dándonos el aspecto de blanco inmaculado.

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  1. Función de las rayas en la cebra 13 febrero 2012

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