28 agosto 2012 Flora, Medio Ambiente

Este es un trágico año para la fauna y flora de las Islas Canarias y es que en el último mes han sido muchos lo incendios que han azotado las islas con pésimas consecuencias tanto para el medio ambiente como para sus habitantes y poblaciones.

Desde la perspectiva de las poblaciones, los incendios han destruido casas particulares, han cortado carreteras e incluso han afectado al turismo haciendo que muchos turistas cancelarán su vuelo a Tenerife u otros destinos afectados por los últimos grandes incendios.

Pero como hemos dicho, los incendios son mucho más perjudiciales para el medio y nos afectan de forma indirecta, y más teniendo en cuenta que cada una de las islas que forman el archipiélago canario poseen su propio clima e incluso dentro de una misma isla existen varios microclimas que las hacen aún más especiales y su valor ecológico aumenta considerablemente.

En el caso de La Palma la tragedia es doble, ya que se trata de una de las islas más vírgenes pero que en los últimos años ha concentrado el 70% de los incendios originados en las islas. En esta isla los vuelos de Iberia express también han sido cancelados y la ocupación hotelera decayó en el mes en el que más turismo se esperaba.

Pero en una de las islas con mayor vegetación como lo es la Palma, el fuego tiene mayor riesgo ya que aumenta la erosión del suelo lo que hace más difícil su reforestación y provocan males mayores como inundaciones o deslizamientos de tierra.

Así pues, los incendios y otras catástrofes naturales en sitios como las Canarias tienen una doble perspectiva, la pérdida de afluencia de turismo y los grandes daños ecológicos que son más difíciles de parar y solucionar debido a su aislamiento.

Algunas de las medidas a tener en cuenta para reducir en la medida de lo posible los incendios intencionados recaen básicamente en tres grandes aspectos: la educación ambiental, la disposición de dispositivos para combatirlos y tener en cuenta el cambio climático.

En cuanto a la educación ambiental, los gobiernos y los consorcios deben concienciar a sus habitantes, y sobretodo a los agricultores, n la necesidad de cuidar los espacios verdes, mantenerlos limpios y tener mucho cuidado con los pequeños incendios provocados por barbacoas, quema de rastrojos, los cigarros u otros.

La disposición por parte de las islas de dispositivos propios como hidroaviones y otros mecanismos para controlar los incendios es un tema que está en pleno debate. Pero sí creemos que es necesaria una mayor inversión en plantillas de bomberos, brigadistas y demás que ayuden a una menor brevedad en la actuación por ejemplo.

Por último el cambio climático es algo a tener en cuenta y que debemos tener en cuenta para cambiar nuestros hábitos y razonamientos respecto a este tipo de catástrofes. Los inviernos extremadamente secos y los veranos tan calurosos como el que estamos viviendo crean las condiciones óptimas para que los incendios se propaguen con mayor rapidez. Estas condiciones no parece que vayan a cambiar en los próximos años, por lo que las medidas de precaución deben ir a más.

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