5 septiembre 2009 Bioficha, Curiosidades, Medio Ambiente

copo de nieve

No se sabe exactamente cómo se forma la lluvia, el granizo y las tormentas eléctricas. Hay muchas teorías que hablan de cristales de hielo, de la concentración o fusión de las gotas y de la fricción entre las partículas.

Lo único que sabemos con certeza es que los fuertes movimientos ascendentes y descendentes del aire ocasionan grandes cambios de temperatura lo que se complica con la liberaron del calor latente del agua al condensarse.

Con frecuencia las nubes son incapaces de seguir reteniendo el agua condensada o hielo, por lo que termina por precipitarse. Pero a veces esta precipitación es muy leve. Las gotitas de sólo 0.2 mm de diámetro, caen muy despacio, pero son tan numerosas que empapan la tierra enseguida. Esta llovizna es lo que llamamos ‘chiri-mirri’, ‘orbayu’ o ‘calabobos’.

Cuando las gotas son mayores se produce la denominada lluvia, y, en este caso, puede llegar a medir 5 mm de diámetro. Pero si la temperatura ronda los 0ºC lo que cae es nieve, que consiste en mínimos cristales de hielos agrupados en copos.

Cuando la temperatura está muy por debajo del punto de congelación, la nieve cae en polvo, es decir, que los cristales de hielo no se agrupan. Por ese motivo los sentimos como pinchazos cuando nos caen en la cara. En el suelo, el aire arrastra la nieve y la amontona en los ventisqueros. Es muy difícil hacer una batalla de bolas de nieve cuando hace mucho frío, porque por mucho que se apriete, la nieve no se derrite lo suficiente como para hacer una bola.

El granizo se compone de capas de hielo superpuestas, tal y como una cebolla. Comienza con una gotita helada que, al moverse por entre una nube, va rodeándose de más capas de hielo, al crecer cae, pero una fuerte corriente ascendente la empuja hacia arriba de la nube, donde recoge más hielo y vuelve a caer. Cada vez que el aire levanta la bolita de hielo, vuelve a forrarse de hielo, así hasta que por fin cae a la tierra, causando daños que pueden ser muy graves. Han llegado a caer tormentas de granizo con pedruscos de hasta un kilo de peso. Las corrientes ascendentes tienen que tener fuerza de ciclón para producir estos pedriscos.

Con el intento de evitar la formación del granizo se ha ideado disparar explosivos al seno de las nubes con cañones granífugos.

Fuente | Revista Genios

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