13 diciembre 2015 Peligro de extinción, Salvajes

Buitre-negro

A pesar de que la supervivencia de los buitres de la península ibérica ya no se encuentra tan amenazada como hace unos años, lo cierto es que estas aves necrófagas todavía afrontan múltiples amenazas. Una de las que más está afectando a los buitres, sobre todo a los ejemplares jóvenes, es la desnutrición. La falta de alimento está teniendo cada vez un mayor impacto en sus poblaciones y gana fuerza frente otras amenazas como los envenenamientos o los choques contra los tendidos eléctricos.

La hambruna para los buitres se ha visto agravada por diversos motivos, pero quizá el más importante haya sido a raíz del cierre de los muladares españoles. En estos lugares, los ganaderos llevaban las reses muertas para que los carroñeros diesen cuenta de ellas, pero desde la crisis de las vacas locas, la práctica totalidad de los muladares fueron cerrados. A pesar de que esta situación se revirtió legalmente en 2011 con la aprobación de un Real Decreto, lo cierto es que las Comunidades Autónomas no lo están poniendo en práctica.

Esta situación de escasez de alimentos, unida al incremento de las poblaciones de buitres, está llevando a que los ejemplares más jóvenes estén empezando a padecer problemas de desnutrición, lo que puede comprometer la viabilidad de especies como el buitre negro a largo plazo. “Actualmente, Madrid, Asturias, Galicia, Euskadi, Murcia y Baleares no cuentan con una normativa propia para regularizar el depósito de cadáveres de ganado doméstico, tal y como obliga la legislación nacional”, denucia SEO/Birdlife a lo que añade que “pese a que otras comunidades autónomas sí lo hacen, la norma es completamente inoperativa, al obligar a los ganaderos de explotaciones extensivas a cumplir una serie de condicionantes extremadamente complicados”.

A lo anterior hay que añadir que buitres ibéricos cada vez consumen alimentos de peor calidad, procedentes de vertederos o restos de animales procedentes de explotaciones donde las reses son tratadas con grandes cantidades de fármacos para uso veterinario, como el diclofenaco. Por último, la preocupación de que la tuberculosis bovina se contagie al ganado doméstico desde los restos de caza ha hecho que en algunas comunidades autónomas -como Andalucía, Castilla-La Mancha o Extremadura- se obligue a incinerar los restos cinegéticos, lo que está reduciendo aún más las fuentes de alimentación del buitre y llevándolos a una cada vez mayor desnutrición.

Vía | Efe verde
Fotografía | Jorgerubio.es

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