2 octubre 2009 Bioficha, Curiosidades, Flora

bonsai

A fines del siglo XIX la popularidad de los bonsai se extendió por Japón como reguero de pólvora. Toda la familia contribuye con sus cuidados al logro del pequeño milagro, y muchos ciudadanos lo adoptan como objeto de meditación. El mundo occidental tiene la oportunidad de admirar este arte oriental, por primera vez el la Exposición Universal de Paris en el año 1878, y nuevamente en la de Londres por el año 1909.

En ambas oportunidades causó un fuerte impacto, si bien muchos cultivadores europeos levantaron sus críticas por considerar que se trataba de una práctica cruel y despiadada.

El cultivador de bonsai aprovecha, aunque no siempre sea así, aquellas especies de árboles o arbustos capaces de ofrecer un crecimiento muy reducido. En Japón, se recolectan normalmente del medio natural, en aquellos lugares donde las condiciones del suelo, densidad de árboles o microclima hacen difícil el desarrollo de estas plantas, que quedan así condenadas a ser enanas.

En principio, prácticamente todas las plantas superiores podrían adaptarse a esta forma de cultivo. Sin embargo, se recomienda que la especie elegida desarrolle lo antes posible un tronco grueso y leñoso. Es preferible que las hojas o acicalas sean de por sí, pequeñas, lo que proporcionaría al bonsai un aspecto más natural.

Las raíces, en cambio, deben ser gruesas en su punto de unión con el tronco y no excesivamente sensibles a una poda periódica. Debe cuidarse también que las flores y frutos que puedan llegar a desarrollarse no sean demasiado grandes, pues podrían descompensar estéticamente el bonsai. Cierto es que, al cultivar la planta en un recipiente pequeño y poco profundo cabe esperar que estos elementos, como también las hojas, ofrezcan un tamaño menor que lo habitual. Pero se presentarán menos complicaciones en este sentido si se escoge una especie de crecimiento reducido.

Parte de las raíces deben quedar por encima de la superficie. Ellas reflejan claramente la edad del bonsai. Su base ha de ser gruesa y extenderse regularmente en todas las direcciones.

Fuente | Revista Muy Interesante

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