9 junio 2008 Flora, Medio Ambiente, Noticias, Salvajes

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Las cosechas de crecimiento rápido que son utilizadas para producir biocarburantes pueden impedir el adecuado desarrollo de los ecosistemas vecinos al expulsar a plantas y animales de sus hábitats. Así lo asegura un nuevo informe presentado por el Programa Global de Especies Invasivas (GISP).

El estudio pide a los gobiernos que tomen más medidas para evaluar a 32 especies agresivas, tales como las cañas gigantescas del oeste asiático o los árboles de álamo europeos, cuyo influjo maligno puede extenderse más allá de los campos y plantaciones de biocombustibles. “Queremos asegurarnos que los riesgos de esta práctica son completamente conocidos y entendidos”, afirma Stanislaw Burgiel, director de política del GISP.

biocombustibles

Al carecer de competidores o parásitos que logren mantenerlas estables, las especies invasoras pueden alcanzar nuevos hábitats, causando notables daños y enormes pérdidas económicas.

El estudio, elaborado por grupos de científicos de todo el mundo, añade nuevas preocupaciones sobre los efectos secundarios de los biocarburantes, incluyendo factores como el aumento de los precios en los alimentos y la presión que éstos ejercen sobre los agricultores para condicionar la tierra para la producción de energía.

Los expertos estiman que los daños pueden alcanzar un 5% de la economía global. “Sólo Estados Unidos gasta 120 mil millones de dólares cada año para controlar los impactos de más de 800 infestaciones de especie invasivas”, aseguran.

El informe advierte que los países deben ser prudentes con el cultivo de, por ejemplo, las cañas gigantescas del oeste asiático que está siendo presentada como un biocombustible en los Estados Unidos. “Esta planta es naturalmente inflamable, lo que aumenta la probabilidad de regueros de pólvora, una amenaza tanto para la gente como para las especies propias de California”, señala.

Además, apunta que la palma de aceite africana, recomendada para ser utilizada como biodiesel, “ya se ha hecho invasiva en algunas partes de Brasil, convirtiendo áreas de bosque amenazado de una mezcla rica de árboles y flora en una capa homogénea de hojas de palma”.

El informe catalogó nueve cosechas, incluyendo girasoles, soja, caña de azúcar, algodón y trigo, de riesgo bajo como biocarburantes debido a que no se sabía que pueden ser invasores agresivos.

La publicación del informe coincide con la celebración de la Cumbre de la Biodiversidad de las Naciones Unidas, que tiene lugar en Bonn hasta el próximo viernes 30 y en la que los ecologistas ya se han manifestado en contra de la producción de cultivos para biocombustibles.

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