18 febrero 2017 Medio Ambiente

Una consecuencia del cambio climático

Una grieta que se encuentra en la barrera de hielo antártica ha crecido recientemente unos 27 kilómetros, este cambio tuvo lugar en los últimos dos meses generando que la situación se vuelva peligrosa.

Como consecuencia de la grieta se podrían comenzar a desprender grandes témpano provocando inestabilidad en la región. Tengamos presente que este sitio es una de las barreras de hielo más grandes del planeta, al cambiar el clima la fisura creció a un ritmo preocupante.

Actualmente la fisura en Larsen C alcanza los 160 kilómetros de largo y en ciertas zonas tiene más de tres kilómetros de ancho. El peligro consiste en que cuando se atraviese la barrera se genere un desprendimiento nunca registrados, esto se supo gracias al Proyecto Midas, en donde un equipo de profesionales monitorean la grieta desde el año 2014.

Los científicos se muestran preocupados por los cambios de temperatura que ayudan a acelerar el retraimiento de la barrera de hielo.

Desde la Universidad Swansea de Gales, Adrian Luckman señala que: ‘Es probable que el témpano se desprenda en los próximos meses, el extremo de la fisura se ha desplazado de una zona de hielo blando hacia otra, lo que explica el rápido avance actual.

Tengamos presentes que estas barreras de hielo se van creando con el corrimiento de los glaciares y sirven como soportes para que estas estructuras se sostengan en la tierra. Al romperse una barrera de hielo los glaciares que se encuentran detrás comenzarán a moverse hacia el océano, con todas las consecuencias que ello implica. Por esa razón los científicos se muestran preocupados por los cambios de temperatura que ayudan a acelerar el retraimiento de la barrera de hielo.

Por su parte, desde el Laboratorio de Propulsión Jet de la NASA, el doctor y glaciólogo Eric Rignot considera que: ‘Si la barrera se hace más fina, cada vez se romperá más fácilmente y perderá contacto con las elevaciones de hielo (ice rise).

Ya en los años 1995 y 2002 se desintegraron la Larsen A y B, pero estas eran mucho más pequeñas que Larsen C, por eso ninguno de estos rompimiento afectó el nivel de las aguas, pero si colapsa Larsen C se agregaría una cantidad de agua a los niveles de los océanos y las barreras de hielo podrían afectar a los glaciares que están detrás.

Estos colapsos nos dejan ver claramente como los hielos de toda la Antártida Occidental están en cierto grado de peligro.

Vía | La Nacion
Foto | Pixabay – Robbyyn

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