25 septiembre 2009 Noticias, Salvajes

tordesillas

Si tenemos que un miembro del Senado considera que la definición del maltrato animal es “opinable”, ya sabemos sobre qué basas se sostienen los principios que dirigen una nación. En lo relativo al esparcimiento y la tradición oficial, los poderes públicos no sólo no median con los matices de las “definiciones”, simplemente los ignoran.

Todo esto forma parte de una discusión que se llevaría a cabo en el Pleno del Senado, por la presentación de una moción para penalizar el maltrato de animales o personas en las celebraciones festivas. Dados los antecedentes de esta situación, era de prever que la propuesta fuera en efecto, desestimada por la gran mayoría de los miembros del Senado.

La conclusión es contundente: “El Gobierno NO revisará la Normativa sobre declaración de fiestas de interés turístico nacional o internacional”. Un asunto que bien puede traducirse en intereses monetarios y entradas de divisas, que puedan engrosar las arcas de los neoimperios; como antaño lo hiciera la Magna Roma con su Coliseo.

Según el Senador de Entesa, Josep María Esquerda, esta moción se refiere en exclusiva a las fiestas nuevas; supone una revisión de las fiestas, que afectaría a todas, las nuevas y las tradicionales. Con la propuesta de retirar la clasificación de Fiesta de Interés Turístico nacional o internacional, a aquellas en las que sean maltratados los animales , durante las celebraciones.

Explicó que la moción no pretende prohibir las fiestas, sólo propone despojar el amparo del Estado a aquellas que se consideren como escenario de maltrato de animales o personas. La moción se proponía distinguir la tradición, del aspecto de perjuicio causado en ellas a los animales, y extender un sentimiento de solidaridad social con el sufrimiento que padecen estos animales y la crueldad de la que son objeto.

El toro en España es el animal por excelencia, que los feriantes conducen hacia el patíbulo, en medio de sus desenfrenadas orgías de alcohol y violencia gratuita. Los toros lanceados hasta morir en Tordecillas; los ahogados en el mar en Bous; y por supuesto, las sacrosantas fiestas taurinas celebradas en todas las comunidades. Pero también se maltrata a burros, cabras, palomas y una interminable lista de otros animales.

De entre aquellos cuyas opiniones estaban divididas en relación con la presentación de la moción, en defensa de estos animales, algunos se abochornaron al constatar que la mayoría ni siquiera lo consideraba un tema a debate. De estos, el senador Josep Maldonado ofreció un eminente argumento.

Para este senador catalán, los seres humanos somos responsables del bienestar y la dignidad de los animales, pues estos seres no poseen voz para hacer valer sus derechos. Espoleó a los presentes hacia la toma de conciencia de los ojos con que Europa observa este tipo de prácticas, y enfatizó en el hecho de que las legislaturas europeas más avanzadas incluyen en sus estatutos, la protección, el respeto y la defensa de los animales.

Es una verdadera lástima y motivo de profunda vergüenza que, a pesar de la elocuencia de este miembro del Senado y de la sólida evidencia de sus argumentos, el Senado en Pleno se dedicara a pasar revista al asunto fingiendo un gesto de atención, que oculta su displicencia y su absoluto desinterés por el bienestar de los seres vivos; en particular, por aquellos que no corren enardecidos con una pica para atizar a un toro hasta matarlo.

Vía | ecologiablog

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  1. Bitacoras.com 25 septiembre 2009

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