21 julio 2009 Curiosidades, Noticias, Salvajes

Abeja

Hoy os traemos tres noticias sobre la abeja.

Veneno de abejas para el tratamiento de la artritis
Si bien el uso del veneno de abejas para el tratamiento del dolor provocado por la artritis no es nuevo, una empresa intenta obtener el permiso para su comercialización en la Unión Europea. La firma de origen neozelandés asegura que dos cucharaditas de miel mezclada con algo de veneno extraído de las abejas alivian notablemente el dolor. A pesar de que la Campaña de Investigación de la Artritis mostró su escepticismo en relación a esta fórmula, La Agencia de Normas Alimenticias del Reino Unido, se dispone a analizar la terapia en los próximos meses.

Las abejas fueron a la playa
Un enjambre de abejas provocó la alarma general cuando fue descubierto en un poste que sostiene los toldos de una playa. Los bañistas de La Zurriola sintieron inquietud cuando supieron que no eran ejemplares sueltos, sino que se trataba de un enjambre de unas 15.000 o 20.000 abejas según los cálculos del apicultor que fue llamado por la Guardia Municipal para solucionar la emergencia.

Regresan a México las “abejas asesinas”
Un panal de las popularmente llamadas abejas asesinas fue encontrado en un árbol de Nueva Laredo, México, en la misma zona en que en 2008 falleció un hombre atacado por un enjambre de los peligrosos insectos. Los bomberos, equipados con vestimentas con la protección adecuada, destruyeron el panal arrojándole agua a presión. Quiero recordar que la abeja asesina es el resultado de un experimento fallido realizado en Brasil hace más de 3 décadas. Hoy, esta “creación humana” se expandió a la mayor parte del continente americano.

Alguien, seguramente con menos neuronas que un insecto, decidió cruzar abejas africanas, feroces pero grandes productoras de miel, con abejas “domésticas”. La idea parecía brillante: la unión de ambas especies generaría la productividad de las africanas y la mansedumbre de las americanas. En fin, la naturaleza demuestra con crueldad que con ella no se juega. Hace unos años, en plena selva paranaense, la segunda en biodiversidad de América después del Amazonas, tuve la oportunidad de estar cerca de un enjambre de abejas asesinas y lo que más me impresionó fue el sonido. Un zumbido grave y poderoso; aterrorizador. Por suerte aquellas abejas no se detuvieron en el sitio donde yo me encontraba tratando de no desmayarme del miedo.

Vía | Diariovasco.comBBC – El Mañana

Comentarios

1 comentario
  • Hernan

    Otra vez una foto de una mosca donde debería haber una abeja……que problema tienen en diferenciarlas, eh….vamos, no es tan dificil, a esforzarse un poquito!!!

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