La invasión de los ladrones de cuerpos, versión del mundo animal (I)

La invasión de los ladrones de cuerpos, versión del mundo animal (I)

Escrito por: Jorge Rubio    21 abril 2015     3 minutos

La naturaleza puede darnos estampas de gran belleza, pero también es la artífice de criaturas y actos que logran ponernos los pelos de punta. Los parásitos son quizás uno de estos seres temibles, organismos que necesitan de otros para poder sobrevivir y reproducirse, a los que termina perjudicando y en ocasiones acabando con la vida del anfitrión.

Este tipo de organismos nos causan en los seres humanos un fuerte sentido de rechazo, pero muchos de nosotros no conocemos a algunos de los organismos parásitos más siniestros, desde nuestro punto de vista, del planeta. Me estoy refiriendo a aquellos que logran controlar las acciones del anfitrión, transformándolo en una especie de zombi, al que someten para satisfacer sus necesidades naturales. Como si de los ladrones de cuerpos de la famosa película se tratasen, vamos a conocer a algunos de estos temibles seres que protagonizan esta primera entrega de artículos.

El Ophiocordyceps unilateralis, comúnmente conocido como el «hongo de las hormigas zombi» es quizá el más conocido de estos parásitos. Este hongo localizado en Tailandia tiene como objetivo a las hormigas madereras de dicho país, a las cuales infecta para tomar el control de su sistema nervioso. Esto supone que las hormigas pasan a estar controladas mentalmente por el hongo, el cual dirige sus acciones para garantizarle las posibilidades de reproducirse.

Una vez la hormiga es infectada, los síntomas no aparecen hasta pasados unos días, en los cuales la actividad de la misma es la normal y no se diferencia de las de sus compañeras. Pero pasado el periodo de incubación, el hongo pasa a dominar las acciones de la hormiga y este comienza a brotar a través de las placas quitinosas. Llegado el momento oportuno en todo este proceso, el hongo decide acabar con la existencia de su anfitrión, no sin antes forzarle a dirigirse a un lugar donde garantice las mejores condiciones para la dispersión de sus esporas.

gordiano

Similar al caso anterior, tenemos a un parásito de los grillos y saltamontes llamado Paragordius tricuspidatus, también conocido como gordiano. Se trata de un gusano capaz de secuestrar y someter al sistema nervioso de su anfitrión, lo que finalmente le lleva a controlar al mismo e inducirlo al suicidio. Estos gusanos, que pueden llegar a medir hasta treinta centímetros, infectan a su anfitrión y se van alimentando de él poco a poco a medida que se desarrollan.

Cuando el gusano detecta que su anfitrión no da para más, lo obliga a lanzarse al agua donde muere ahogado. Es en este momento cuando el gusano se libera de la cáscara vacía en la que había habitado hasta el momento para reunirse con otros miembros de su especie y reproducirse para volver a cerrar su ciclo vital. Como dato curioso, es posible que un mismo anfitrión esté infectado por varios de estos gusanos al mismo tiempo.

Vía | National Geographic, Wikipedia
Fotografía | Penn State, Bildspende von D. Andreas Schmidt-Rhaesa.