17 noviembre 2014 Medio Ambiente, Salvajes

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Observar aves puede ser una experiencia maravillosa que nos regala la naturaleza, aunque es cierto que puede llegar a ser algo frustante. Las aves, como seres vivos que son, no se pliegan a nuestros deseos. Esto significa que hay muchas ocasiones en las que salimos al campo y nos volvemos sin ver aquellas especies por las que habíamos preparado esa escapada, o simplemente, no hemos visto ninguna porque hemos tenido mala suerte.

A continuación os dejo cinco consejos con los que intentar hacer más accesible el avistamiento de aves, o incrementar nuestras posibilidades de ver alguna especie en concreto y que lo que se planeaba como una vivificante experiencia en la naturaleza se transforme en algo gris y que nos pueda quitar las ganas de salir al campo en una temporada.

1. Planificación

Suena evidente, pero sin un poco de planificación, nuestra escapada para ver aves tiene muchas papeletas de convertirse en un fracaso estrepitoso. Es interesante saber qué especies deseamos ver, dónde podemos encontrarlas y si es la época adecuada. Gracias a Internet podemos dar respuesta estas preguntas rápidamente y encontrar mucha información al respecto que nos facilite las cosas, así como encontrar lugares donde las aves se dejen ver con más facilidad.

2. Paciencia

Como señalaba al principio, las aves no se rigen por nuestros tiempos y no están para satisfacer nuestra curiosidad, por tanto, armarse de paciencia es algo necesario si vamos a observar aves. Ya sea esperando en un hide, o sentados en un claro del bosque o campo que tengamos más cercano, la paciencia será nuestra mejor aliada. Algunas veces tendremos suerte, y los pájaros aparecerán apenas hayamos llegado, pero otras veces, nos tocará esperar a que aparezcan, si es que lo hacen. En cualquier caso, si un día no se da bien, al siguiente quizá sí. Lo importante es no desesperar.

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3. Guardar silencio

Salvo que estemos en un parque o un lugar en el que las aves estén muy habituadas al contacto y presencia de los seres humanos, el silencio y la quietud serán nuestros mejores aliados. Si los pájaros ven movimiento, lo más seguro es que eviten el lugar en el que estemos, por lo que lo más seguro es que no veamos ninguno. Las aves son desconfiadas, y aunque estemos quietos y guardando silencio, veremos como van apareciendo con cierto recelo, siempre vigilantes a cualquier movimiento que puedan considerar una amenaza. Este punto guarda estrecha relación con el anterior por razones obvias.

4. Equipo modesto

Para la mayor parte de los aficionados a la naturaleza, no es necesario realizar ninguna inversión para poder disfrutar de la misma. En cualquier caso, las aves son un poco más exigentes en este sentido, aunque para observarlas y disfrutar de ellas no hay que realizar compras en equipo, sí es interesante que dispongamos de unos prismáticos. Dada la naturaleza de estos seres, contemplarlas a ojo hay veces que es difícil, por lo que unos prismáticos nos resultarán muy útiles, aunque no es una herramienta imprescindible sí que es aconsejable.

5. Anticipación

Las aves suelen ser muy madrugadoras y empiezan a dejar las zonas de descanso para volar a las de alimentación cuando empieza a despuntar los primeros rayos de luz, por lo que estar en la zona antes que ellas será de vital importancia. Igual ocurre en las zonas de descanso, donde suelen llegar con las últimas luces, por lo que vuelve a ocurrir lo mismo, si llegamos con bastante antelación podremos observar esos momentos y además, no les ocasionaremos ningún tipo de molestia.

Fotografía | jorgerubio.es

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