6 Oct
Aumentan las zonas costeras muertas españolas

Las zonas costeras muertas, aquellas que pierden gran parte de sus recursos vivos por la caÃda en la concentración de oxÃgeno de las aguas marinas, crecen a un ritmo del 5% anual, lo que supone un riesgo de colapso de la biodiversidad marina mucho mayor de lo que se creÃa hasta ahora.
Ésta es la conclusión a la que han llegado los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas (CSIC) Carlos Duarte y Raquel Vaquer en un artÃculo que se publica esta semana en la revista Proceedings, de la Academia de Nacional de Ciencias estadounidense.
Según este estudio, la hipoxia (déficit en la concentración de oxÃgeno) es la mayor amenaza para la biodiversidad marina del planeta, y los crustáceos y los peces son los grupos más sensibles, frente a los bivalvos, las medusas, anémonas y los gusanos.
Casi la mitad de los organismos marinos se ven muy afectados por la reducción de oxÃgeno mucho antes de alcanzar los valores estándar para considerar una zona como hipóxica.
Raquel Vaquer, primera autora del estudio, ha manifestado que “prevemos que el ritmo de expansión de las zonas que sufren hipoxia se acelere debido al efecto del calentamiento global y la eutrofización: un aporte excesivo de nutrientes y materia orgánica que produce el crecimiento de algas. Al caer al fondo y descomponerse, estas algas producen la disminución del oxÃgeno disuelto, lo que produce hipoxia y anoxia, la falta total de oxÃgeno”, ha remarcado la investigadora.
El trabajo establece cuáles son los umbrales de concentración de oxÃgeno por debajo de los cuales se pierden distintos tipos de organismos y, en este sentido, se señala que más de la mitad de las especies estudiadas sufren efectos negativos por debajo de 2 miligramos de oxÃgeno por litro, la medida que se adopta convencionalmente para diagnosticar las aguas como hipóxicas.
En cuanto a la mortalidad, dos de cada tres especies de organismos marinos verÃa reducida su población a la mitad con caÃdas de la concentración de oxÃgeno por encima de esos 2 miligramos de oxÃgeno por litro, según este trabajo. “La medida convencional del umbral de 2 miligramos de oxÃgeno por litro se instauró sin una base cientÃfica sólida cuando se detectaron fallos en la pesca de arrastre a finales de los años 80″, ha explicado Vaquer.
El umbral de concentración de oxÃgeno que establece el estudio como un lÃmite de precaución que protegerÃa, al menos, al 10% de las especies estudiadas, es de 4,6 miligramos de oxÃgeno por litro, más del doble de lo que tradicionalmente se considera como el lÃmite por debajo del cual se produce la hipoxia.
“Los organismos marinos son, en general, mucho más sensibles a la caÃda de oxÃgeno de lo que se pensaba”, según la autora, quien ha añadido que, “por ello, el número de ecosistemas costeros que sufren hipoxia es mucho mayor del que se consideraba hasta ahora, dado que en muchas zonas que no se habÃan diagnosticado como hipóxicas los organismos están sufriendo los efectos negativos de la falta de oxÃgeno”.
La investigación se ha realizado en el marco del proyecto integrado del programa marco LÃmites a la sostenibilidad ambiental que, coordinado por Carlos Duarte, pretende establecer los umbrales de presiones ambientales a partir de los que se producen impactos bruscos: los puntos de ruptura de los ecosistemas.
VÃa | CSIC


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